La estadística hoy en día es la brújula que guía tanto a la academia como a la industria. Sin embargo, su aprendizaje suele estar cargado de una aridez teórica que confunde al estudiante. Como profesor de estadística, mi objetivo es humanizar los números. He trabajado con estudiantes de diversas facultades —psicología, medicina, ingeniería y negocios— ayudándoles a entender que detrás de cada desviación estándar o intervalo de confianza existe una realidad que necesita ser interpretada correctamente para la toma de decisiones acertadas.
Mi trayectoria como docente particular me ha permitido identificar que el mayor reto no es el cálculo matemático en sí, sino la comprensión del concepto. Por ello, mis clases se enfocan en la interpretación de resultados. No me basta con que sepas aplicar una fórmula de ANOVA; necesito que comprendas qué te está diciendo esa varianza sobre tu experimento. Este enfoque integral asegura que, al finalizar nuestras sesiones, no solo apruebes tus exámenes, sino que adquieras una habilidad analítica que será fundamental en tu carrera profesional y en el desarrollo de cualquier proyecto de investigación.